Con este método:
evitas que el ajo se seque.
Nunca más tendrás que tirar bombillas mohosas.
Ahorra dinero (sobre todo si compras al por mayor).
Siempre tendrás ajo fresco a mano.
Se cocina más rápido, sin la molestia de las pieles.
Para muchos cocineros caseros, esto supone un antes y un después. Sobre todo quienes cocinan mucho, preparan comidas con antelación o quieren comer sano, lo recomiendan encarecidamente.
El ajo como lo almacenan los chefs, y realmente funciona.
Conservar el ajo fresco no tiene por qué ser complicado. Esta técnica ancestral lo demuestra. Con tan solo unos pocos ingredientes y un frasco de vidrio, puedes almacenar ajo hasta por 12 meses sin que pierda su sabor, textura ni propiedades beneficiosas para la salud.
Pruébalo tú mismo y no querrás volver a usar bombillas sueltas guardadas en un cajón.
Cocinarás más rápido, de forma más limpia, más sana y con más sabor.
¿Y lo mejor de todo?
Cualquiera puede hacerlo, incluso sin tener experiencia en la cocina.